Es una lástima que haya muerto el cantautor Salvador Cardenal, no sólo porque deja incompleto un dúo de fama internacional, sino por su inconmensurable vocación artística que es hoy herencia ganada de la cultura nicaragüense.
Este dúo musical se dedicó a promover la cultura nicaragüense y en ningún momento fue declarado una embajada cultural de la República, con tantos méritos. Ahora que su hermana pasa a ser solista, ojalá se le conceda un título honorífico que exalte a la nación nicaragüense, como el grado de embajadora sin cartera.
Nadie podrá olvidar sus canciones entonadas con viva y reluciente voz como Días de amar que es una canción a la naturaleza y al amor de las personas de paz.
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