El ajedrez es el deporte ciencia por excelencia y esta dualidad inherente lo hace una disciplina privilegiada en el universo. La raza que le vio nacer fue la árabe, su nombre proviene legítimamente de la lengua árabe y una prueba evidentísima es la existencia del alfil en el tablero que está al lado de la corona.
Este deporte ciencia debe fomentarse más en nuestro país como una estrategia de desarrollo humano en las comunidades más pobres, en donde impera la violencia y el caos. Si se fomentara esta disciplina saldrían de los barrios inseguros de la capital muchos campeones mundiales y maestros internacionales. Pero hace falta llevar la técnica a estos lugares, todavía no existe el interés de la clase gobernante para que se pueda desarrollar el ajedrez en Nicaragua, habiendo tantos genios encerrados en el olvido comunitario
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